Apenas unas horas de que las llamas del pavoroso incendio del edificio Windsor, en pleno centro de Madrid, se apagaran, y esa estructura arquitectónica carbonizada apareciera en todo su dramatismo, sin pretenderlo en absoluto ya he tenido la oportunidad de oir y ver tres perlas cultivadas a través de diferentes conductos. Vivimos en un país que presenta como chiste y/o chascarrillo en menos que canta un gallo la peor de las tragedias, o, por el contrario, las convierte en algo de lo que avergonzarse o en algo de lo que enorgullecerse. La primera de estas perlas la leí distraídamente en un blog similar a éste. Alguien relacionaba la candidatura de Madrid como ciudad olímpica y la ocurrencia de haber hecho un pebetero gigantesco, original y visible a muchos kilómetros de distancia. El amigo o amiga, como arrepentido de su propio comentario, sin que nadie le pidiera muestra alguna de contrición, se excusaba inmediatamente diciendo que "de momento no se habían registrado víctimas". No me cabe la menor duda de que, si se hubieran registrado, el chiste hubiera sido otro, pero también hubiera sido inmediato y chiste. La otra perla. Durante el incendio, una emisora de alcance nacional anunciaba en primicia absoluta que el Windsor estaba a punto de derrumbarse. Venía a decir que "estos primeros rascacielos no estaban construidos con los medios actuales". Que eran una caquita, vaya. Pues bien, como todo el mundo ya sabe, el edificio sigue pero que muy derecho, aunque ya está anunciada su demolición. Por último, la tercera perla en sentido opuesto. Va un arquitecto en un diario regional que no mencionaré y, después de detenerse en tecnicismos varios sobre la descripción estructural interna del edificio, y hablar sobre los diferentes "comportamientos" del hormigón y del acero, dice algo así como que el edificio ha aguantando porque los arquitectos españoles son fantásticos, aunque con menos fama y predicamento que los extranjeros, que son unos divos de la cosa y unos peseteros (o unos "eureros", si trabajan en nuestro continente). Toma ya. Este señor hablaba, lógicamente, de la comparación entre la resistencia de este edificio madrileño y las torres gemelas del Worl Trade Center, que se cayeron al suelo en un pis pas el 11 de Septiembre. Sin conocer nada de arquitectura, creo que se olvidaba en su análisis apresurado de que en Nueva York dos avionazos, recién salidos de aeropuertos cercanos, y, por tanto, con las reservas de combustible a tope, se estrellaron intencionadamente contra dos edificios de los que eran conocidos sus esqueletos arquitectónicos. En definitiva, o el chiste lepero, o el complejo de inferioridad de siempre, o el triunfalismo patriótico recurrente. Tres gafas para ver la misma cosa y elevar un discurso extensivo sobre la vida en general. No sé si estas opciones de ver la realidad son buenas o malas. Son, en cualquier caso, síntomas. Puestos a elegir, me quedo con el chiste, que a pesar de ser un síntoma reduccionista y facilón, a veces hasta puede ayudar a digerir las cosas de la vida.
Escuché el chiste, escuché esa comparación con las Torres gemelas y también he visto como se pasaba olímpicamente de algo que si bien no ha llegado a ser una auténtica tragedia, bien pudo serlo y lo es en menor medida, para todos aquellos que están perdiendo dinero por este incendio... Y no hablo de las grandes empresas, hablo del pequeño comercio, claro está.
¿Sabes lo que más me jode de este tema? Pues lo que siempre pasa, cuando hay algo así, es cuando ponen los medios para otro tipo de cosas, sacan mejores leyes, miran más el tema de seguridad en los rascacielos y todo lo demás. Menos mal que no pasó en horas de oficina, menos mal.
Un besito
Publicado por: Perlanegra | febrero 16, 2005 en 09:58 p.m.
Estoy por el humor.... aunque sea negro!!!. Es como la ironía menos despiadada.
Hay chistes desafortunados, no cabe duda, pero otros no lo son y me parecen la mejor forma de suavizar el patetismo de ciertas circunstancias e incluso de provocar una reflexión necesaria... como la tuya, zucco, en este post como siempre, brillante .
Publicado por: linda | febrero 16, 2005 en 09:39 p.m.
Leí una vez unas declaraciones del ínclito periodista Luis del Olmo en las que decía que los españoles tendríamos menos mala leche si jugaramos al golf(...).Bueno, pues creo que realmente el deporte nacional es el chiste.Chistes sobre todos los temas:nacionalidades,enfermedades,muerte,sexo,religión.Realmente sobre todo aquello que nos preocupa o nos afecta.Son defensas que nuestra mente se pone, como la risa histérica.En las cosas que se hacen muy a menudo, el triunfo constante es imposible, siempre tenemos destellos del fracaso, y lo mismo ocurre con el humor:es imposible que todo sea siempre gracioso, ocurrente y oportuno, máxime cuando "el chiste" es un deporte que lo practicamos todos los españoles, y cuando oimos uno, no sabemos si es de un principiante, amateur, profesional o usuario ocasional.
No defiendo este chiste en concreto, pero soy partidaria de tomarme las cosas con humor, hasta las mas dramáticas,me rio hasta de mi sombra que no tiene precisamente un perfil gracioso...
Francamente, es un deporte mas barato que el golf...
Publicado por: ag | febrero 16, 2005 en 09:28 a.m.
vaya, no sólo no me recuerda sino que no admite mis comentarios... No obstante, intentaré recordar lo escrito esta mañana.
Te decía que la única premisa que yo suelo exigir siempre y que me sirve incluso para admitir y legitimar casi cualquier manifestación es el ingenio.
El ingenio es esa parte de la inteligencia que es chispeante, sorprendente, brillante, efervescente y envidiable. Es el toque de magia imprescible para transmutar esas tres bolitas nacaradas que apuntas en auténticas joyas venidas de remotos y vírgenes mares del sur. Sin embargo, así lo señalas, es su ausencia lamentable la que denuncia su previsible y rutinario origen cultivado, ese sucedáneo de belleza que ha puesto al alcance de cualquiera tanto la perla como la palabra, la temeraria osadía de no ser ingenioso y sin embargo pretenderlo.
Un abrazo.
Publicado por: yambra | febrero 15, 2005 en 09:27 p.m.
Lo peor de todo querido Zucco es que mañana mismo se puede repetir la misma historia. Y pasado, y al otro ...
Publicado por: Jacinto | febrero 15, 2005 en 08:52 p.m.
Es impresionante ver de cerca los estragos del incendio. A veces no nos damos cuenta de la dimensión de los acontecimientos hasta que no los vemos con nuestros ojos.
Un beso
Publicado por: Anuski | febrero 15, 2005 en 06:29 p.m.
no sé qué será mejor de las dos cosas, en todo caso a mí me falta humor seguramente, porque los chistes sobre desgracias me hacen poca gracia en general, aunque supongo que es un problema más de si los veo (no digo que lo sean objetivamente, si es que fuese posible) ingeniosos o facilones, y el del pebetero es simple, simple... Además, los chistes muchas veces suelen ser también catetos, se les junta todo ;))
un beso.
Publicado por: PrincesadelGuisante | febrero 15, 2005 en 03:06 p.m.